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Mostrando entradas de julio, 2015

Créditos rápidos sin papeles

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Uno de los productos financieros que más se han usado desde la crisis económica son los créditos rápidos sin papeles; que no son otra cosa que préstamos a corto plazo de hasta 800€ que ayudan a familias, autónomos y particulares a solucionar un determinado gasto o apuros económicos.

Otras empresas financieras que admiten a clientes que están en este registro de morosidad son Twinero y sus préstamos rápidos pero limitados a deudas inferiores a 1.000€.



El uso de los préstamos rápidos online ha aumentando debido a que resulta más fácil conseguir liquidez a través de la red y disponer el mismo día del dinero.
Uno de los perfiles que más demanda estos especiales créditos, son los inscritos en el registro de ASNEF, ya que hay algunas como los microcréditos de Cashper que admiten a personas registradas en este fichero, no importa la cantidad.

El funcionamiento de los microcréditos es muy fácil.

El cliente no tiene más que solicitar un crédito con la fecha de devolución que crea oportuna, siempre …

Claudia Schiffer la mujer perfecta

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La famosa Claudia Schiffer, musa de postrimerías y virgen, con sus vacaciones y desnudos en Mallorca, nos ha dado una serena lección a estos latinos levantiscos y saltatumbas que somos: ella no es apoteósica, supergrandiosa, orgiástica de cuerpo, sino mucho más que eso: sencillamente, correcta.
Como la Bien Plantada de Xenius, como Teresa, Claudia Schiffer es el ideal, el modelo y la norma, no por más plus que las demás, sino ponla corrección de sus medidas. Y la corrección no es sino la dimensión doméstica de la perfección. Claudia Schiffer es perfecta. (Ovidio lo ha visto bien en ABC). 
Pero esto no es sólo lección para los desatentados que saltan el muro de la virgen, en Mallorca, por pisar su jardín intacto. También lo ve uno, por deformación profesional, como ejemplo de príncipes no demasiado maquiavélicos. Así Felipe González. González ha querido ser la Claudia Schiffer de la política y el agio europeos. Ante el gentío nacional aparece como el macrohombre que va a proyectarnos …

John Wayne fue un mal padre

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Ser hijo de Hollywood es como ser hijo del infierno. No hay más que ver las enormes pilas de best-sellers que relatan las desgracias de los hijos de las estrellas, y no del cielo, precisamente. A nadie le haría feliz tener un padre como, por ejemplo, John Wayne. John sería un excelente compañero para jugar al póker, para beber tequila y, sobre todo, para que a uno le defienda en las peleas. 
Ahora bien, como padre, para quien lo quiera. La pobre Aissa tampoco lo quería, pero nadie la dejó elegir. Y lo llevó mal, muy mal. Ahora, 12 años después de la muerte de su padre, ha decidido quitarse esa gran espina de 1,90, esa mala conciencia que entra al preguntarse si en realidad «daddy» no era tan malo como ella pensaba. Y lo ha tenido que poner por escrito. Ya se sabe. Que si papá estaba obsesionado con que la iban a secuestrar y la tenía todo el día encerrada. Que si le regalaba un Porsche cuando sólo tenía 16 años. Que si le regala un elefante cuando ella tenía pánico a los elefantes. 

Donna Rice la modelo que se acostaba con todos

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El Miami Herald, una Polaroid y una espectacular modelo rubia destrozaron hace cuatro años las aspiraciones presidenciales del más carismático candidato demócrata de los últimos tiempos, el hoy completamente desacreditado Gary Hart. El más importante diario de la capital de Florida fue para Hart lo que el Washington Post para Richard Nixon. Un buen día de mayo de 1987 publicó que el candidato demócrata había pasado la noche en Washington con la modelo Donna Rice mientras su esposa, Lee, se encontraba en la casa familiar de Denver. 
En un primer momento, Hart aseguró que todo era un montaje para hundirle y realizó pomposas declaraciones tratando de restar importancia al asunto: «¿He cometido un error poniéndome en circunstancias que podían ser malinterpretadas? ¿He hecho algo amoral? En absoluto». En el colmo de la hipocresía se permitió desafiar a la prensa para que le siguiera con el fin de demostrar que su vida sexual era «muy aburrida». Desgraciadamente para él, no era tan aburrid…

Merle Oberon sublime en Cumbres Borrascosas

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Tras los besos de ficción, elemento imprescindible en el cine, se esconden historias reales que en ocasiones llegan a ser cómicas e incluso dramáticas. A continuación se recogen algunos ejemplos: «Pero bueno, zorrilla aficionada, ¿qué es un escupitajo entre actores? ¿Cómo te atreves a hablarme así?», le dijo Laurence Olivier a Merle Oberon, quien se quejaba de que los besos que le dio en Cumbres borrascosas eran un tanto húmedos. 
«Yo hacía el amor con los pies. Era la mejor forma de 'escaquearme' de escenas de amor sensibleras», declaró en cierta ocasión Fred Astaire, que no besó a Ginger Rogers hasta su octava película juntos. «Bueno, vale. Pero tendrán ustedes que hablar con mi representante». 
Ginger Rogers, al acceder a ser besada en la citada película. «Le puedo asegurar que Christopher Reeve no es homosexual porque cuando nos besamos en Deathtramp no cerró los ojos», según reveló Michael Caine. «Fue como besar a Hitler», dijo Toni Curtis refiriéndose a su escena con la …

La apocalipsis rusa

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La apocalíptica crisis histórica que atraviesa esta compleja y convulsionada nación anula o modifica lo que te han contado y la objetividad de las estadísticas.

Conviene que la propia mirada, la capacidad sensitiva y el estado emocional estén dispuestos a penetrar en un territorio virgen, en una cultura que está sufriendo la perplejidad ante las viejas señas de identidad y el derrumbe inevitable y progresivo de lo establecido, la libertad de expresión al alcance de estómagos cada vez más desnutridos, la desacralización de mitos intocables que formaban la columna vertebral del sistema, la frustración colectiva ante la dolorosa factura económica y social que exige la perestroika, el trapicheo como modelo generalizado de supervivencia. 
Cualquier espíritu ligeramente receptivo o moderadamente sensible recibirá una descarga de alto voltaje emocional ante el espeso y premonitorio olor a pobreza del aeropuerto, sus lavabos hediondos y la desesperación resignada o activa de sus habitantes o…

El Kennedy violador

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El juicio que se viene celebrando actualmente en Estados Unidos contra el menor de los Kennedy, por violación de una amiga en Palm Beach, en la casa misma de la «familia real» americana, es la mejor serie sobre la «estatura moral» de USA, el monobloque monolítico que ahora se ha quedado como dueño del mundo. 
Esto de la «estatura moral» es un eslogan que se ha sacado Bush, allí no hay presidente sin eslogan, de paso que nos negaba alzada a los demás, o sea los europeos, que nos encuentra bajitos, en fin, para estatura moral la del pequeño Kennedy o la de su padre o tío Ted, o lo que sea, que efectivamente esta familia real son una dinastía, pero una dinastía de crímenes, suicidios, adulterios, puentes suicidas hechos con mucho maderamen de consonantes, atentados políticos, lo de la Bahía Cochinos, Mary Jo, gangsterismo a favor o en contra, Marilyn, Vietnam, Patricia B. y gatillazos. 
Incluso acumulan, como se ve, más noblezas y grandezas que las fastuosas y sangrientas monarquías sha…

El alma rota de Marilyn

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Pasa hasta en las mejores familias. Así puede explicarse la pelea de barrio que estos días protagonizan un monstruo de la literatura, un prestigioso crítico literario y una sólida periodista. Como en toda batalla, cada uno da su versión. Estos son los hechos: Norman Mailer, uno de los más grandes narradores norteamericanos, pasó los últimos siete años escribiendo un libro. Su «magnum opus», según Random House, la editorial. John Simon, otro escritor, hizo la crítica. Rebecca Sinkler, la jefe del prestigioso The New York Times Books Review, el suplemento de libros de este periódico, decidió que fuera Simon quien escribiera la crítica. Hasta aquí, todo parece en orden. 
El problema surge cuando Mailer -quien ya en 1968 decidió que él es el «mejor» escritor de Estados Unidos- se da cuenta de que la crítica de Simon no es tan buena como él quisiera.
Y, con su gigantesco ego herido, el escritor arremete como un auténtico toro enfurecido contra Simon, contra Sinkler, contra el Times, y con…