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Mostrando entradas de junio, 2017

Henry Roth se acostó con su hermana

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Henry Roth, todavía adolescente, mantuvo relaciones sexuales con su hermana Rose y con su prima Silvia. El engrudo de la vergüenza y la culpa por el pecado del incesto están entre las variadas causas de un silencio anómalo y excepcional: cerca de seis décadas de desaparición, sin volver a publicar un libro desde que, en 1934, diera a la imprenta, con 28 años, Llámalo sueño, que hoy es un clásico de la literatura norteamericana del siglo XX y que, en su día, fue un fracaso.
Hijo de inmigrantes provenientes de Galitzia -hoy en Ucrania-, Henry Roth vivió una infancia pobre y atroz en Brooklyn, en el Lower East Side y en Harlem. Su padre, repartidor de leche, era un hombre colérico que despreciaba a su hijo y lo empujaba, en busca de consuelo, hacia los brazos de su comprensiva madre, por la que Henry llegó a sentir pulsiones eróticas que también lo dañaron.
El traslado familiar a Harlem, entre violentos niños irlandeses e italianos que se mofaban de su condición judía, incrementó otro d…

Con el calor la gente va enseñando las tetas

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El aire acondicionado brama en las Cuatro Torres Business, ahí un poco más arriba de la Plaza de Castilla, desde donde escribo. Los coches llevan climatizadores y se compra, a plazos, aire frío para los coches y para las casas en la España anticiclónica y pelada. No se ve ni un botijo y eso que el botijo es madrileño; auque llegó con el toro ibérico de los Montes Universales se hizo el rey de los bochornosos atardeceres del Foro. «El botijo arranca -escribe Federico Bravo Morata- en los tiempos de Bécquer y acaba a la mitad del siglo XX vencido por los frigoríficos».
En estas horas, en el aldeón manchego no ladran los perros, en las casas las películas de la televisión traen el recuerdo de los cines de verano, pero ya no vuelve la triste memoria de los sainetes, las zarzuelas, el agua, los azucarillos y el aguardiente. El Ayuntamiento está entrampado y no hay cera para verbenas.
Vivimos un verano sin piedad, sin aguadores, sin cohetes de barrio, con horas de solano alto, hondo y fijo…