12 agosto 2013

Shakira una falsa solidaria

Ahí está Gordon Gekko («si quieres un amigo, cómprate un perro»), encarnado por Michael Douglas en Wall Street.

Cuando salen del celuloide, los directivos de private equity no mejoran. La frase «me gusta poder despedir a la gente» no es del señor Burns, el dueño de la central nuclear en la que trabaja Homer Simpson, sino del ex máximo responsable del fondo de capital riesgo Bain: el candidato republicano a la presidencia de EEUU, Mitt Romney.

Los fondos de private equity compran empresas para venderlas más caras. Siempre que pueden, no lo hacen con su dinero, sino con créditos conseguidos poniendo como garantía la empresa que compran. Son los apóstoles de la deuda, que es como se titula el libro escrito por el periodista económico George Anders. Inversores famosos en private equity son las familias Bin Laden y Bush (que pusieron su dinero en el mismo fondo, Carlyle), y también Paul David Hewson, alias Bono, de U2 el campeón de las causas humanitarias en todo el mundo.

Bono podría haber ganado 1.929 millones con la salida a bolsa de Facebook, gracias al fondo en el que él participa, Elevation Partners que, por si fuera poco, toma su nombre de la canción de U2 Elevation, del disco que el grupo publicó en 2000. 

Elevation Partners entró en la red social en 2009 con 800 millones de euros, de los que 72 millones fueron a cargo de Bono que, así, podría haber dado la madre de todos los pelotazos.Es imposible saber con certeza lo que Bono ha ganado en Facebook, porque private equity significa en inglés: acciones privadas.

Estos fondos no están regulados y, por tanto, no dan explicaciones a nadie. La participación de Bono en la entidad o en cada operación no es pública. Es la ventaja de ser multimillonario. Porque, para invertir en un fondo de private equity, hay que poner, por lo general, un mínimo de 16 millones de euros. No es un microcrédito como los que Bono promueve para el Tecer Mundo. 

A Bono le puede venir bien ese dinero después de que U2 se estrellara en el proyecto inmobiliario de la Torre U2, un rascacielos en Dublín diseñado por Norman Foster con una inversión de 200 millones de euros que tuvo que ser abandonado cuando la burbuja del ladrillo irlandesa estalló en 2008. Según algunos, la decisión de la banda de lanzar su megagira U2360, de 2009 a 2011, obedeció al interés de compensar sus pérdidas en ese proyecto. Aunque el grupo sigue empeñado en especular con propiedades inmobiliarias. 

Su guitarrista, The Edge, trató durante años de construir una urbanización de lujo en un área de la costa de California. The Edge llegó al extremo de hacer donaciones a grupos ecologistas para que levantaran sus objeciones al proyecto. Pero hace un año ese estado de EEUU denegó definitivamente los sueños de la estrella del escenario de convertirse en un nuevo Paco el Pocero. Una tarea en la que, sin embargo, sí están teniendo más éxito Shakira, Alejandro Sanz y el ex Pink Floyd Roger Waters, que están construyendo un resort de lujo en las Bahamas. 

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