16 diciembre 2013

La detección tridimensional de los nuevos smartphones

Apple podría tener una respuesta, y es una que Google también ha comenzado a ensayar en las últimas versiones de Android. La cámara frontal del teléfono podría ser capaz de detectar el rostro del usuario y reconocer alguno de sus identificadores biométricos. Con ellos se ganaría acceso a la información del terminal. La patente fue registrada en 2011 y cubre también la detección tridimensional de expresiones faciales como sonrisas o enfado.

Si se implementara en un teléfono, podría servir no sólo para asegurarse de que el dueño del terminal es la persona que está usándolo sino también como medio de control de varios usuarios. Si se presta el teléfono a un niño, por ejemplo, podría activar el control parental o mostrar aplicaciones diferentes en pantalla.

Si Samsung consigue poner en el mercado sus nuevas pantallas flexibles, ese teléfono podría enrollarse fácilmente para guardarlo en el bolsillo cuando no esté en uso. La tecnología no sólo está patentada, sino que existe y está lista para dar el salto a los modelos comerciales. En un principio será en teléfonos igual de rígidos que los actuales porque aún hay muchos elementos que no pueden hacerse flexibles, como las baterías, pero incluso en ellos este tipo de pantallas permitirá diseños innovadores hasta ahora nunca vistos.

Amazon cree que toda la tecnología, además, será mucho más fiable y resistente. En diciembre del pasado año, la Oficina de Patentes de los Estados Unidos dio al gigante del comercio electrónico el registro de un sistema de Airbag que podría activarse en caso de detectar una caída inminente. Este tipo de bloqueos de seguridad ya son comunes en los discos duros de ordenadores portátiles, por ejemplo, pero lo único que hacen es bloquear la cabeza del disco para que no raye la superficie.

La patente de Amazon va un paso más allá y añade una pequeña bolsa que se llenaría con gas, como un Airbag de coche, y que podría prevenir el daño en el dispositivo. Los acelerómetros y la cámara del teléfono serían los encargados de detener la caída. No es necesario instalarlos en toda la superficie del dispositivo. El sistema sería capaz incluso de orientar el teléfono durante la caída para que aterrice por el lado protegido.

Gracias a los nuevos materiales no será necesario fabricar los móviles con los diseños actuales. Estos conceptos de Philips y Nokia muestran algunas ideas que sería posible hacer realidad en un futuro, como un teléfono que se enrolla en la muñeca como una pulsera con pantalla cuando no está en uso u otro que puede controlarse mediante torsiones y estiramientos de la carcasa además de superficies flexibles sensibles al tacto.

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