01 diciembre 2014

Viaje alucinante al cerebro

Para los griegos, la memoria era una diosa, Mnemosyne, madre de todas las musas. Finaliza el Siglo XX y el cerebro sigue dando quebraderos de cabeza a todos aquellos que, desde el Renacimiento, se han intentado aproximar a él. Los investigadores no han conseguido descifrar todos sus enigmas; la medicina no ha logrado reparar todos sus defectos. El mínimo acercamiento al epicentro del pensamiento humano no pasa desapercibido, pero no siempre se acierta a entender por qué ese día el cerebro es noticia. En el intento de hacer algo más comprensible a todos los ciudadanos lo que encierra y lo que ha rodeado a este órgano gelatinoso del sistema nervioso durante siglos, el Museo de Ciencias Naturales de Madrid inauguró el pasado jueves «El cerebro. Del arte de la memoria a la neurociencia». 

Una exposición en la que se invita a realizar un viaje a través de la historia del conocimiento del cerebro hasta las conquistas más recientes de las neurociencias. Un repaso de cómo el ser humano ha percibido el cerebro y sus funciones hasta nuestros días. La clave de esta muestra, que permanecerá abierta hasta el 28 de febrero, es el montaje que se ha realizado. Una exposición atractiva a los sentidos, espectacular y muy creativa para ahondar en el cerebro.

Un equilibrio entre mito, leyenda y los sistemas audiovisuales más modernos. Una muestra que integra Filosofía, Histología, Anatomía, Psicología, Farmacología, Biología molecular, Historia de la Ciencia e inteligencia artificial. En suma, una expedición por el Museo de Ciencias Naturales en la que se pretende que científicos y estudiantes salgan satisfechos. El recorrido por el cerebro está marcado por encuentros con poetas y pintores, filósofos y lingüistas, inventores de enciclopedias universales del conocimiento, investigadores de la máquina humana... Entre todos ellos, Ramón y Cajal ha sido casi la estrella. Una fiel reconstrucción de su despacho en la que cada instrumento original, cedido por el Instituto Cajal, ocupa su puesto. Sus microscopios, su toga, su rudimentario laboratorio y su premio Nobel. 

Una aproximación a su vida, a sus investigaciones y a sus descubrimientos. Una reconstrucción del teatro de la memoria, que diseñara Giulio Camillo en 1480, preside la muestra. A derecha e izquierda, diapositivas, vídeos, pantallas gigantes, dibujos, maquetas, máquinas, gráficos, acuarelas, incluso un Sorolla, sirven de vehículo en este viaje. En resumen, un trayecto en el que se intenta acercar al, público al arte de la memoria, a la teoría medieval de las células, al conexionismo, a los sentidos, a la neurociencia. El ordenador sirve de apoyo al test, reconstrucciones de ataques epilépticos, estudios frenológicos de cabezas de criminales o demostraciones de los efectos de la cocaína en el cerebro.

La exposición se inició bajo el título de «La fábrica del pensiero», en el Museo de Historia de la Ciencia de Florencia en 1989, y continuó su recorrido por la Ciudad de la Ciencia y de la Industria de París, La Villette, en 1990. Dentro de unos meses llegará a la Smithsonian Institution de EEUU. Pero antes, Pietro Corsi, comisario de esta muestra, habrá «cumplido» en Madrid con un museo que quiere romper la imagen anquilosada . que de él se tiene, anclada en la preshistoria de los dinosaurios y en el romanticismo de las colecciones de mariposas. Pese a que se haya hecho un alto en el tiempo para reunir mucho de lo que se sabe en torno al cerebro, las investigaciones sobre él siguen su camino. Esta misma semana se han hecho públicos los trabajos realizados por un grupo de investigadores estadounidenses: por primera vez se ha podido fotografiar el proceso de formación de la memoria. Avanzadas técnicas de visualización han permitido fotografiar el proceso de la memoria cuando se recuerdan palabras recientemente vistas. 

El estudio utilizó imágenes obtenidas por tomografía de emisión de positrones (PET), una técnica muy avanzada de rayos X. Estas investigaciones han confirmado que el hipotálamo, una parte interior del cerebro, tiene un papel fundamental en convertir los acontecimientos en recuerdos. Pero el descubrimiento más importante es que este proceso también tiene lugar en zonas insospechadas del cerebro. Ahora se podrá utilizar estas mismas técnicas para hacer un mapa completo del cerebro con la función de cada área, lo que tendrá importantes posibilidades clínicas. Algunas enfermedades, como por ejemplo la de Alzheimer, podrían ser precozmente detectadas.

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